Pedro Alciro Barboza de la Torre y la moderna cultura Zuliana.

Pedro Alciro Barboza de la Torre y la moderna cultura Zuliana.

Por el Profesor Tito Balza Santaella. (20 de Octubre del 2002)

De las tantas actividades y de las muchas y edificantes actuaciones que tuvo, surgen muchas facetas, dignas de ser estudiadas en este hombre ejemplar. Con el propósito de facilitar la esperada labor del biógrafo futuro, en este texto quiero esbozar, con cierto nivel de precisión, las que me parecen más dignas de ser destacadas: El Hombre, El Gremialista, El Hombre Publico, EL Educador, El Factor Cultural, El Francmasón, El EspiritistaEl León y El Escritor.

Pedro Alciro Barboza de la Torre era un hombre de baja estatura, y complexión fuerte. Moreno claro y facciones finas y delicadas. Practicó en su juventud muchos ejercicios físicos, fue activo scout, atleta y futbolista amateur. Recibió solida formación hogareña y escolar, lo que hizo de el un caballero muy educado y formal. Galante y gentil con las damas y de fino y moderado trato con los hombres. Buen hablador, gustaba de contar pasajes de su vida, de sus experiencias personales, y de matizar sus intervenciones con hechos históricos y apropiadas anécdotas, que refería con especial gracejo. Improvisaba con facilidad, lo cual le dio entre nosotros, sus amigos, merecida fama de buen orador, aun que cada vez que le era posible escribía sus intervenciones. Hombre de muchas lecturas y de buenas memorias, saltaba con facilidad de un tema a otro, citaba autores y obras y precisaba fechas con gran facilidad. De imaginación vivaz y fácil, de ágil inventiva, algunas veces sus apreciaciones históricas, culturales, científicas o lingüísticas, especialmente etimológicas, movían a sorpresa y a la necesaria comprobación por parte del interlocutor entendido.

Hijo respetuoso y agradecido, fue un esposo y padre ejemplar. Formo una familia honorable y digna, que aquí esta frente a nosotros. Por muchos respectos fue un zuliano ejemplar, que bien nos complacemos ofrecer como modelo a la juventud actual. Carente de vicios, llego a la longeva edad de 85 años con envidiable salud, sin achaques ni dolencias propias de la ancianidad. Desde muy joven y durante toda su vida acostumbró a vestir con cuidada elegancia: siempre traje completo y consustancial corbata. Sólo los que accedimos a su reducido circulo de amigos muy cercanos y teníamos el privilegio de visitarlo en su hogar, podemos decir que alguna vez lo vimos de camisa y sin corbata, jamas en bermudas o pantalones recortados. Aunque gustaba del dialogo coloquial y chispeante y aceptaba con alegría compartir una o dos copas de güisqui, champaña o vino, siempre proverbial sindéresis, jama utilizó el lenguaje coprolàdico y apartó de sí siempre las diversas manifestaciones de vulgaridad con el silencio, la sonrisa esquiva o el desvío expresivo.  Nunca uso barba, presentaba su cara cuidadosamente afeitada, como una muestra más de su reconocida limpieza personal, pero lució desde joven un cultivado bigote, esmeradamente administrado, que fuimos viendo encanecer y ralearse con el paso de los años. 

Participó activamente en cuanta iniciativa se le presentara para el bien común y el mejoramiento de la ciudad. Lo mismo lo oímos el 24 de Agosto de 1961 en la lectura de su bello texto Diálogo con el Lago, en su condición de miembro fundador de la "Sociedad de Amigos de Maracaibo", que formando parte en 1975, por ejemplo, con Fernando Guerrero Matheus, Gastón Montiel Villasmil y Nerio Belloso Hernández, de una comisión del Arzobispado para devolverle el estilo colonial a la Catedral de Maracaibo.

La ciudad agradecida le declaro "Hijo Ilustre" el 29 de Noviembre de 1983 y le concedió la Medalla de Oro "Fundación de Maracaibo", en el Trisesquicentenario de la ciudad; la Gobernación le confirió la Medalla de Honor al Merito "Dr. Jesús Enrique Lossada" y una placa por Servicios Distinguidos a la Cultura, y sè que el Consejo Legislativo le concederá este 24 de Octubre la recién creada Orden "Gral. Rafael Urdaneta", post morten. (Le fue conferida).

La Nación, por su parte, premió sus méritos ciudadanos con la Orden "Francisco de Miranda" en su segunda clase; la Orden 27 de Junio; la Orden al Merito "Andres Bello", en su primera clase; La Cruz de las Fuerzas Armadasla Medalla del Ejercito, por servicios distinguidos; la Medalla de Oro del Bicentenario del Gral. Antonio José de Sucre y la Orden "Sol de Taguanes", del estado Cojedes.